Siempre estás ahí cuando te necesito; en esos momentos en
que sólo quiero desahogarme, gritar de rabia, hacer una pataleta o expulsar
todo lo malo que me ha pasado. Eres la primera en la que consulto cuando algo me pasa porque eres muy buena escuchando, siempre me regalas
ese silencio que me hace reflexionar,
finalmente haces que yo misma saque mis propias conclusiones de cómo solucionar
mis problemas, pero te puedo asegurar que no lo podría lograr sin ti.
A estas alturas de mi vida, y todos estos años de amistad, ya debes conocer mis más profundos secretos sin haberme juzgado ni una sola vez, has escuchado por horas y horas mis historias de amor sin quejarte en absoluto, has estado ahí todas las noches que he llorado desconsoladamente sin preguntar por nada. Solo me queda agradecerte por tu reconfortante abrazo, tu paciencia infinita, tu cálida presencia y tu amor incondicional. Sin ti no se qué haría, mi querida almohada.
A estas alturas de mi vida, y todos estos años de amistad, ya debes conocer mis más profundos secretos sin haberme juzgado ni una sola vez, has escuchado por horas y horas mis historias de amor sin quejarte en absoluto, has estado ahí todas las noches que he llorado desconsoladamente sin preguntar por nada. Solo me queda agradecerte por tu reconfortante abrazo, tu paciencia infinita, tu cálida presencia y tu amor incondicional. Sin ti no se qué haría, mi querida almohada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario